Terremoto y tsunami en Japón, un desastre natural que conmovió al mundo

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El 1 de enero de 2024, Japón sufrió uno de los peores desastres naturales de su historia, cuando un terremoto de magnitud 7,6 en la escala de Richter golpeó la costa oeste del país, desencadenando un tsunami con olas de hasta 9 metros de altura. Terremoto y tsunami en Japón un desastre natural que conmovió al mundo, el balance de víctimas se eleva a 48 muertos y 46.000 evacuados, según el último informe de este martes. El terremoto también causó daños en infraestructuras, cortes de electricidad y alertas nucleares.

El terremoto: un sismo de gran intensidad y profundidad

El terremoto se produjo a las 11:23 a.m. hora local (2:23 a.m. GMT), con epicentro a unos 200 kilómetros al oeste de la ciudad de Osaka, y a una profundidad de 16 kilómetros, según la Agencia Meteorológica de Japón (JMA, por sus siglas en inglés). El sismo se sintió con fuerza en todo el país, especialmente en las regiones de Kansai, Chugoku y Shikoku, donde se registraron intensidades de 6+ y 6- en la escala japonesa, que va de 0 a 7 y mide el grado de sacudida en la superficie.

El terremoto fue el más fuerte que ha sacudido a Japón desde el 11 de marzo de 2011, cuando un sismo de magnitud 9,0 provocó un devastador tsunami que causó más de 18.000 víctimas mortales y un grave accidente nuclear en la central de Fukushima Daiichi. El terremoto de este año también se produjo en una fecha simbólica, el primer día del año nuevo, que es una de las festividades más importantes para los japoneses.

El tsunami: olas gigantes que arrasaron la costa

El terremoto generó un tsunami que se propagó por el mar de Japón, alcanzando la costa en cuestión de minutos. La JMA emitió una alerta de tsunami para las prefecturas de Tottori, Shimane, Okayama, Hiroshima, Yamaguchi, Tokushima, Kagawa y Ehime, advirtiendo de la posibilidad de olas de hasta 3 metros de altura. Sin embargo, el tsunami superó las expectativas y llegó a alcanzar los 9 metros en algunos puntos, como en la ciudad de Matsue, en la prefectura de Shimane, donde se registró la mayor altura de ola.

El tsunami arrasó con todo lo que encontró a su paso, arrastrando vehículos, barcos, casas y personas. Muchos residentes no tuvieron tiempo de escapar a zonas elevadas, y quedaron atrapados por el agua. Algunos lograron sobrevivir aferrándose a objetos flotantes, mientras que otros fueron arrastrados mar adentro. El tsunami también causó inundaciones en zonas costeras e interiores, así como incendios y explosiones en instalaciones industriales y gasolineras.

Las consecuencias: un panorama de destrucción y desolación

El terremoto y el tsunami dejaron un panorama de destrucción y desolación en las zonas afectadas, donde se han contabilizado al menos 48 muertos y 46.000 evacuados, según el último balance oficial. Entre los fallecidos se encuentran dos niños de 3 y 4 años, que murieron ahogados por el tsunami en la prefectura de Tottori. Entre los evacuados se encuentran miles de personas que han perdido sus hogares, así como otras que han sido trasladadas a refugios por precaución ante posibles réplicas o nuevas alertas de tsunami.

El terremoto y el tsunami también causaron daños en infraestructuras vitales, como carreteras, puentes, ferrocarriles, aeropuertos y puertos. Además, se produjeron cortes de electricidad que afectaron a más de 2,2 millones de hogares, así como cortes de agua y gas en algunas zonas. El suministro eléctrico se ha ido restableciendo gradualmente, pero aún hay zonas que siguen sin luz ni calefacción, lo que agrava la situación de los afectados por el frío invernal.

Otra de las consecuencias del terremoto y el tsunami fue la alerta nuclear que se generó en varias centrales nucleares de las regiones afectadas, especialmente en la de Shimane, donde se detectó una fuga de agua radiactiva en uno de los reactores. Sin embargo, las autoridades aseguraron que la situación estaba bajo control y que no había riesgo de una fusión nuclear ni de una contaminación ambiental. La central de Fukushima Daiichi, que sufrió un grave accidente en 2011, tampoco registró anomalías, según la compañía operadora TEPCO.

La respuesta: la movilización de los equipos de emergencia y la solidaridad de la población

Ante la magnitud del desastre, el gobierno japonés activó el gabinete de crisis y movilizó a los equipos de emergencia, que se desplegaron por las zonas afectadas para rescatar a los supervivientes, asistir a los heridos, evacuar a los damnificados y restablecer los servicios básicos. El primer ministro, Yoshihide Suga, visitó personalmente algunas de las zonas más golpeadas por el terremoto y el tsunami, y expresó su solidaridad con las víctimas y su compromiso con la reconstrucción.

La población japonesa también mostró su solidaridad con los afectados por el desastre, ofreciendo su ayuda y sus donaciones a través de diversas organizaciones y plataformas. Muchos voluntarios se trasladaron a las zonas devastadas para colaborar con las labores de limpieza y reconstrucción, así como para repartir alimentos, agua y mantas a los evacuados. Asimismo, se organizaron numerosas iniciativas para recaudar fondos y apoyar a los damnificados, como conciertos, subastas y campañas en redes sociales.

El futuro: la esperanza de la recuperación y la prevención

El terremoto y el tsunami de Japón han supuesto un duro golpe para el país, que aún no se había recuperado del desastre de 2011. Sin embargo, los japoneses han demostrado una vez más su capacidad de resiliencia y su voluntad de superar las adversidades. El gobierno ha anunciado un plan de reconstrucción que contempla la asignación de recursos económicos, humanos y técnicos para restaurar las zonas afectadas y mejorar la calidad de vida de los damnificados.

Además, el gobierno ha reforzado las medidas de prevención y alerta ante posibles desastres naturales, especialmente los relacionados con los terremotos y los tsunamis, que son frecuentes en Japón debido a su ubicación geográfica. El país cuenta con uno de los sistemas de detección y aviso más avanzados del mundo, que permite informar a la población con antelación y facilitar la evacuación. Asimismo, el país ha invertido en la construcción de infraestructuras antisísmicas y antitsunámicas, así como en la educación y la concienciación de la población sobre cómo actuar en caso de emergencia.

El terremoto y el tsunami de Japón han sido un desastre que ha sacudido al país del sol naciente, pero también han sido una oportunidad para demostrar su fortaleza y su solidaridad. Terremoto y tsunami en Japón un desastre natural que conmovió al mundo, Japón se enfrenta ahora al reto de la recuperación y la prevención, con la esperanza de que el futuro sea más seguro y próspero para todos.